Las calles de Tudela de Duero vivieron en la mañana de ayer, durante sus fiestas de Nuestra Señora de la Asunción y San Roque, un acontecimiento histórico que ya venía despertando máxima expectación desde hacía varios meses. Un astado de la prestigiosa ganadería cacereña de Victorino Martín recorrió las calles de la localidad con motivo de la suelta de los dos toros del alba, a las nueve horas. Que un 'vitorino' sea lidiado en las plazas de toros es algo muy común, pero que sea soltado en un encierro urbano es infrecuente. Por eso, la cita taurina era muy especial y esperada.
El ritual comenzó horas antes del comienzo del festejo, a las siete de la mañana, cuando apenas había amanecido. Los toros fueron introducidos en los cajones desde donde más tarde serían soltados. Las maniobras en los chiqueros se hacen muy despacio, prácticamente en silencio y con mucha suavidad porque cualquier movimiento brusco puede provocar la alteración del animal, y más si se trata de un animal de un encaste legendario.
La colocación de la divisa, azul y encarnada de Victorino, instantes antes de que el toro sea finalmente encerrado en el cajón y transportado en camión, es otro de los momentos que se viven con mayor intensidad por el reducido grupo encargado de realizar este cometido, al que dedican toda su pasión, tiempo y esfuerzo.
El presidente de la asociación taurina UNAT Fiesta Brava, Adolfo Arranz 'Cholo', ayudado con una pica, coloca la divisa a 'Milagroso', que acto seguido no tarda en cruzar la puerta del cajón para ser conducido a las calles de la villa, donde ya le esperan miles de personas deseosas de presenciar sus embestidas. «El toro se ha portado bien, no nos ha puesto dificultades a la hora de cargarlo. Veremos después qué pasa en la calle», comenta 'Cholo' cuando todavía falta más de una hora para que de comienzo el festejo.
El segundo
El 'vitorino' salió desde el cajón en segundo lugar, después de que un ejemplar de la ganadería de Ramón Flores completara el recorrido desde el puente a los toriles, situados en la carretera de Villabáñez, en unos veinte minutos. A las nueve y media en punto, Jesús Martín lanza el cohete que avisa de la salida del astado, una tarea que lleva realizando más de treinta años. Algunos mozos se santiguan y besan las cruces que llevan colgando en el cuello, buscando la protección con miradas al cielo antes de que salga el animal. De pronto, se acaba la espera, el misterio y la incertidumbre de los aficionados.
La puerta del cajón se abre y aparece 'Milagroso', cinqueño y de 610 kilos de peso, que comienza su andadura lanzando serios derrotes hacia las talanqueras que dejan el susto en el cuerpo a los que se encuentran detrás de ellas. Uno de los momentos más intensos se vive también en la parte inicial, cuando los corredores y cortadores arrancan las primeras ovaciones del público con sus lances, cargados de pureza, emoción y riesgo, porque las hechuras y el trapío son impresionantes.
Grave cogida
La peor parte se la lleva un hombre en la calle Mayor, que a la altura de la Casa de Cultura fue corneado en la pierna derecha, lo que le propició una fractura de tibia y peroné, además de puntazos en ingle y axila, varetazos y contusiones por todo el cuerpo. Una vez caído en el suelo, el toro se enceló con él y a pesar de los intentos de los mozos, poco pudieron hacer para quitárselo de encima.
Para evitar más cogidas y ante los constantes intentos de 'Milagroso' de levantar el vallado, poniendo en riesgo a las personas que allí se encontraban, se decidió llevar al astado de vuelta a los corrales desde donde había partido y dar por concluido el festejo en torno a las diez y veinte de la mañana.
Según Adolfo Arranz 'Cholo', «la gente entendida sabíamos que el toro era una bomba de relojería, sabía dónde iba y cuando se ha enterado de dónde estaba ha sido el dueño de la calle».
Luis Pascual, que lleva veinte años corriendo los encierros de Tudela, suele estar muy cerca de los astados. «'Milagroso' es un animal precioso, espectacular. Considero que al ser un toro solo es más para los cortadores que a los que nos gusta correr en un encierro normal delante de la manada. Son dos tipos de festejos diferentes».
Y si los corredores son parte importante de los festejos taurinos, no lo son menos los encargados de velar por la seguridad de los ciudadanos: Guardia Civil, Policía Local, Protección Civil y Cruz Roja que redoblan sus esfuerzos durante estos días.