Si hay un festejo de prestigio y querido por los naveros, ese es el encierro nocturno del primer sábado de fiestas. Un festejo del que este año se celebra el cuarenta aniversario y del que muchos vecinos desconocen sus orígenes.
El año 1969 no era la primera vez que se intentaba organizar en la localidad un encierro nocturno. De hecho las autoridades municipales de Nava, con el alcalde Serviliano García de Castro a la cabeza, lo habían solicitado oficialmente, sin éxito, en varias ocasiones. No dándose por vencidos, recurrieron a la picaresca y los contactos personales con el entonces gobernador civil de Segovia y posteriormente presidente del gobierno, Adolfo Suárez.
Con la documentación necesaria, argumentaron en su solicitud de 1969 que "era tradición en Nava el traslado nocturno de ganado, de unos corrales a otros". Una idea que a la postre tendría éxito pues por fin se consiguió la autorización para llevar a cabo el encierro. Hasta entonces, en Castilla y León sólo se celebraban encierros nocturnos en la localidad vallisoletana de Tudela de Duero y tuvieron que pasar bastantes años para que se autorizaran otros encierros similares en la región.
Tras conseguir lo más difícil, las fiestas de Nava se vieron obligadas a modificar algunos aspectos. Varió considerablemente el recorrido de los encierros y se instaló una iluminación de fiestas a lo largo de la Calle Real. Además, tuvieron que fabricarse todas las talanqueras para asegurar el recorrido. Un trabajo a conciencia que hizo que todavía se utilicen algunas de aquellas talanqueras de olmo macizo.
Pero las dificultades no acabaron ahí, el día previsto para el encierro, el 20 de septiembre de 1969 la expectación era máxima. Miles de personas de Nava y todos los pueblos de alrededor acudieron a ver un 'experimento' taurino bajo un intenso aguacero que hizo pensar a la Guardia Civil en suspender el festejo. La lluvia fue la excusa perfecta para retrasar la hora de inicio pues el camión con el ganado se había extraviado y no daban con él. Finalmente, la lluvia amainó y el camión con seis toros y dos cabestros apareció a las dos de la mañana. A las tres dio comienzo el primer encierro nocturno de Nava de la Asunción.
Pocos son los vecinos de Nava que no tienen algún recuerdo de los cuarenta encierros nocturnos que se han celebrado hasta la fecha. Como cuando la manada de astados se introdujo en el patio de las escuelas públicas abarrotado de gente pero sin producir daños. Muchos también recuerdan cuando un toro se metió en el portal del antiguo banco Central causando varios heridos de consideración, uno de ellos llegó a caer instantes después de la ambulancia que lo trasladaba porque no se cerró la puerta trasera convenientemente.
Pero sin duda el recuerdo más amargo llegó en el encierro de 1990 con el fallecimiento por asta de toro del joven navero de 26 años, Francisco de la Cruz, hermano del actual regidor Santiago de la Cruz. Momentos amargos superados con creces por otros de autentico gozo porque para los naveros, la celebración del encierro nocturno supone no sólo el inicio de las fiestas, probablemente sea, la noche más esperada y divertida del año.