La comarca de Peñafiel se resiste a lanzar las campanas al vuelo ante la licitación de la redacción de los proyectos del tramo más polémico de la Autovía del Corredor del Duero, el que corresponde al trayecto entre Quintanilla de Arriba y Tudela de Duero.
La noticia del Boletín Oficial del Estado ha sido recibida con optimismo y cautela por los alcaldes de los municipios afectados. Y es que tanto en Peñafiel como en Quintanilla de Onésimo saben, por las experiencias de años anteriores, que lo que en principio parece vino y rosas se torna después humo efímero. El alcalde de Peñafiel, Félix Ángel Martín, dice que no ha podido todavía analizar el proyecto de duplicación de la carretera Nacional-122 sobre plano, ya que se está redactando, pero es consciente de que establece dos accesos para el municipio.
En lo que se refiere al nuevo anuncio el edil peñafielense dice que no conoce este asunto a fondo, pero valora muy positivamente el paso dado, porque «no deja de ser un avance en un tema paralizado». Aún así, prefiere ser prudente. «Vamos a estudiarlo todo minuciosamente para estar seguros de cómo va a discurrir esta infraestructura tan necesaria», añade Félix Ángel Martín.
Una valoración que comparte el alcalde de Quintanilla de Onésimo, el independiente Juan Moreno. La localidad vallisoletana de Quintanilla de Onésimo se sitúa justo en la Milla del Vino, en el centro del trayecto de la polémica.
«Estamos totalmente de acuerdo con que se intente causar un daño mínimo a las bodegas, incluso a aquellas viñas que están donde no deben, pero nunca a costa de los vecinos», insiste Moreno, que entiende que «si hay que dar una curva para evitar que se arranque alguna cepa y desplazar ligeramente el recorrido bien, pero no vamos a tolerar que se beneficie a estas empresas perjudicando al interés general de los ciudadanos que sufren el estado de esta infraestructura».