
El botín de los cuatro asaltos alcanza los miles de euros y ni la Guardia Civil ni la Policía Nacional tienen hasta la fecha un perfil sobre la identidad de los autores.
El último robo se produjo en la estación de servicio de la A-11, donde los delincuentes apalancaron la cerradura de la tienda en busca del dinero de la recaudación de todo el fin de semana -«muchos miles de euros», según los afectados- guardado en la caja fuerte soterrada a los pies del mostrador.
Los asaltantes «no dudaron en coger un pico y levantar el suelo para después abrir la parte superior de la caja con una radial», resumen las víctimas. El operario encargado de abrir la gasolinera a las 6.45 horas fue el primero en avisar a la Guardia Civil, ya que «la alarma fue desactivada», al ver «el cristal de la puerta reventado a golpes y la cerradura forzada».
El dinero en efectivo no fue lo único que se llevaron unos delincuentes que hicieron acopio de «cajas de preservativos, chocolatinas, películas, guantes, ambientadores para el coche o mecheros». Los discos de la radial los dejaron tirados en el exterior de la tienda.
Falta de vigilancia
La contundencia con la que actuaron responde al mismo perfil en el que la madrugada anterior, del sábado al domingo, se colaron en dos naves colindantes de la calle Roble del polígono de La Mora. Allí realizaron hasta diez butrones en los tejados hasta colarse desde una altura de unos dos metros en el interior de las instalaciones de Publimark. «Su objetivo era la nave de al lado, pero la altura allí era de cinco metros», resume un responsable de una firma de publicidad de la que lograron huir con 6.000 euros.
Una vez dentro se subieron a una furgoneta de la empresa y «la empotraron contra el muro que separa las dos naves hasta ver que no podían derribarlo», relata la víctima. De ahí que cogieran un toro mecánico con el que sí abrieron un boquete en la pared de hormigón para entrar a la nave de la empresa de informática Handel.
Allí anularon la alarma cortando, incluso, el cableado telefónico y trabajaron sin agobios para llevarse «todo tipo de material informático», según explicó su dueño. Su vecino de la calle Roble explica que «en este polígono estamos vendidos por las noches por la ausencia total de vigilancia por parte de la Guardia Civil».
La oleada de robos comenzó con un 'modus operandi' idéntico en la madrugada del pasado viernes en las instalaciones de la empresa Electrónicos Pisuerga del polígono de San Cristóbal. Allí los ladrones reventaron la caja fuerte, igual que en la gasolinera, después de realizar once butrones.






