Agentes de la Policía Nacional de Valladolid, en el marco de la denominada Operación Navío, han detenido a cuatro personas, una de ellas palentina, y se incautaron de más de 55 kilogramos de cocaína, valorados en casi siete millones de euros, procedentes de Colombia y cuyo destino final era su distribución en Castilla y León, fundamentalmente las provincias vallisoletana y salmantina.
Las fuerzas de seguridad explicaron que la detención de los cuatro presuntos implicados se produjo sobre las 20 horas del lunes en el Polígono Industrial de Villares de la Reina (Salamanca), donde se disponían a descargar en una nave alquilada un contenedor que previamente había llegado al puerto de Valencia procedente de Colombia y que, como se pudo comprobar entonces, entre las 18 toneladas de madera iba la droga oculta en un doble fondo.
Para ello, a las vigas de hierro del armazón del contenedor habían adosado un fondo de madera dura con cuatro oquedades, donde habían sido introducidos 55,369 kilos de cocaína dispuestos en 226 paquetes, con pesos aproximados de entre 230 y 360 gramos. La droga intervenida se hubiera convertido en un millón de dosis y habría alcanzado en el mercado ilícito un valor próximo a los siete millones de euros. De los cuatro detenidos, a quienes se ocupó igualmente dos turismos y una furgoneta, junto con nueve teléfonos móviles, tres de ellos son vecinos de Tudela de Duero (Valladolid). Se trata de José Miguel C.A., alias Chori, nacido en Tudela de Duero y sin antecedentes policiales; Santiago G.M., natural de Cuéllar (Segovia) y sin antecedentes, y Luis S.O., nacido en Valladolid, además de Pedro Francisco D.R., alias José Luis, nacido en Palencia y con una detención en su haber por daños. Las investigaciones se iniciaron en junio tras tenerse conocimiento de la existencia de un grupo que se dedicaba a introducir cocaína en España.
«Pequeño fallo»
El comisario de Policía Judicial, Ángel Martín Calvo, explicó ayer, en cuanto al modus operandi, que los ahora detenidos tienen un contacto en Colombia, al que calificó como el cabecilla, y a quien hacían llegar distintas cantidades de dinero con el fin de que éste se hiciera cargo de la compra de la mercancía y de organizar el porte en barco en un contenedor desde aquel país hasta el puerto de Valencia. El container había sido previamente modificado con gran pericia, dado que incluso para ello se utilizaba tornillería herrumbrosa para no levantar sospechas.
Una vez llegado el contenedor a Valencia, los detenidos contrataban los servicios de una empresa de transportes que lo trasladaban por carretera hasta Villares de la Reina, con el fin de proceder a la descarga de la madera y de la droga en una nave que tenían alquilada. «Cometieron un pequeño fallo, ya que la puerta de la nave era más pequeña que el contenedor, de unos 25 metros cuadrados de superficie, con lo que se vieron obligados a iniciar la descarga en plena calle», explicó el mando policial.