
CRONOLOGÍA
La novena detención en el haber delictivo de 'el Lagarto' llegó el martes a las 18.00 horas de manos de los mismos agentes que le arrestaron el 29 de enero. El sospechoso de tan sólo 23 años cayó víctima del programa penitenciario de reinserción que le permitió salir en libertad con un mero tirón de orejas. Su adicción a las drogas le puede llevar de vuelta a la prisión si así lo estima hoy el juez que examinará su caso.
Los policías encargados de cortar de raíz una posible oleada de robos en vehículos como la vivida entre mediados de noviembre y la última semana de enero sólo tardaron esta vez seis días desde la recepción de la primera denuncia de una víctima, presentada el 9 de abril -las otras dos llegaron al día siguiente-, hasta la detención del supuesto autor. La investigación fue demasiado sencilla después de que el responsable de los nuevos robos con fuerza empleara un método idéntico al desplegado hasta comienzos del presente año: «Descolgar un extintor del garaje y romper las lunas de los coches para coger cuantos objetos de valor encuentre en el interior».
Las pistas llevaban otra vez su nombre y los agentes no dudaron en volver a visitar su domicilio de la calle Puente para recabar «indicios suficientes» para imputarle los robos de los días 9 y 10 cometidos en comunidades, entre otras, ubicadas en el paseo de Zorrilla.
Su vuelta a la vida pública no pasó desapercibida para unos vecinos de Tudela de Duero que ya le vieron disfrutar de un permiso penitenciario durante la Semana Santa y que en los últimos días habían vuelto a verle asomado a la ventana de su domicilio viendo pasar las tardes hasta su detención en la del martes pasado. Engordaba así un espectacular historial policial repleto de robos con fuerza y estafas cuyos pingües beneficios pudieron ir a parar, y así lo creen los investigadores, al canje por sustancias estupefacientes en Valladolid y en el barrio salmantino de Buenos Aires -un punto de venta en plena eclosión-.
Roberto R. S. permanecía ayer en la Comisaría a la espera de pasar hoy a disposición del juzgado de guardia para que su titular decida si su futuro inmediato pasa por su vuelta a prisión o por ofrecerle la enésima posibilidad de reinserción en la sociedad. Quizás fuera la definitiva. La vida de 'el Lagarto' está repleta de tragedias desde que su padre muriera en un accidente de tráfico cuando él era sólo un niño. Poco después falleció su hermano también en la carretera.








