El tercer encierro de las fiestas de Nuestra Señora y San Roque de Peñafiel se desarrolló sin incidentes. Fue una carrera tranquila y limpia. No así la posterior suelta del toro por dentro y por fuera del ruedo en la Plaza del Coso durante la que los astados volvieron a dar buena muestra de sus dotes para el salto de obstáculos y en varias ocasiones protagonizaron escenas de riesgo. Dos personas resultaron heridas, aunque ninguna de gravedad. El primero fue un hombre de edad próxima a los sesenta años y natural de Barcelona que se fracturó el fémur cuando trataba de buscar refugio ante la presencia de un toro que saltó del interior al exterior del recinto taurino. Otro mozo, natural de Toledo, fue sorprendido por dos astados, el que estaba dentro y el que estaba fuera del ruedo. Fue este último el que le propinó una cornada en la bolsa escrotal.
En Aldeamayor de San Martín, que vivió ayer dos encierros urbanos y otro por el campo, tan sólo se registró un revolcón a uno de los participantes que tuvo que ser atendido de los golpes y las contusiones en el festejo matinal por las calles. Con toros de la ganadería del Raso de Portillo, cientos de caballistas se dieron cita en el desenjaule campero que precedió al encierro por las calles, que también registró una alta participación de aficionados, corredores y cortadores que deleitaron al público con sus lances frente a los astados.
Por su parte, Tudela de Duero celebró ayer por la tarde un encierro concurso de ganaderías en el que fueron soltados uno a uno desde los cajones un total de cuatro toros de impresionante trapío y presentación pertenecientes a los hierros de Sepúlveda, Valdefresno y El Cahoso. El festejó contó con una gran expectación.