
Así, cerca de dos mil personas de una treintena de centros, hogares y residencias de la provincia pudieron participar en la tradicional jornada lúdica y gastronómica de la tercera edad y probar la paella con la que anualmente la Gerencia Territorial de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León cierra las diferentes actividades primaverales, en las que colaboran la Diputación Provincial de Valladolid y los Ayuntamientos de Valladolid e Íscar.
Esta jornada de convivencia, con más de tres lustros de antigüedad, tiene como objetivos el disfrute de la naturaleza, la búsqueda de un espacio de encuentro entre los distintos grupos de mayores, la oferta de opciones que promuevan el desarrollo personal y la integración social mediante la utilización creativa del tiempo libre, y el acceso a la cultura y la participación social.
En el encuentro volvieron a repetirse emotivos reencuentros y escenas de saludos, abrazos y besos entre muchos de los participantes. Y todo ello, a medida que se adentraban en el recinto, dejando al otro lado de la carretera la veintena larga de autobuses que los trasladaron desde todos los puntos de la geografía provincial, incluida la capital, así como de otras localidades de las vecinas provincias de Ávila y Palencia, que desde hace unos años se suman a la cita lúdica de la villa carpintera. Una cita que no tiene carácter competitivo, ya que, al final, los colectivos allí representados recibieron un obsequio conmemorativo.
La jornada de convivencia se ha convertido, con el paso de los años, en la actividad estrella y con mayor poder de convocatoria de cuantas se organizan durante el periodo primaveral en la capital y provincia, y a la que, como ya es costumbre, no quiso faltar la clase política regional y provincial, que disfrutó y valoró positivamente la realización de este tipo de encuentros y eventos.
Clase política que este año estuvo encabezada por la gerente regional de Servicios Sociales, Milagros Marcos Ortega, el presidente de la Diputación de Valladolid, Ramiro Ruiz Medrano, el teniente alcalde de Íscar, Juan Carlos Lázaro Alonso, y el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva; quienes estuvieron acompañados por el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Mariano Gredilla, las responsables de Acción Social del Consistorio vallisoletano y la institución provincial, Rosa Hernández y María Ángeles Cantalapiedra, la gerente territorial de Servicios Sociales, Guillermina Rivas, el alcalde de Tudela de Duero, Óscar Soto, y los ediles iscarienses Encarna Sangrador y Carlos Sánchez.
Baile y comida
Aunque las caras conocidas más abundantes fueron las de la clase política, el mundo de los toros también se dejo ver en el parque recreativo de Cristo Rey en la persona del diestro vallisoletano, y ahora también empresario taurino, Manolo Sánchez.
El conjunto de actividades comenzó a las once de la mañana con la recepción a los participantes y la animación musical del grupo de dulzaineros Los Fogatos durante la elaboración y degustación por parte de los presentes de la treintena de paellas, una por centro, que con maestría fueron elaboradas por aficionados cocineros, en la mayoría de los casos, y profesionales de los fogones. No faltaban ni ingredientes -de todo tipo y para todos los gustos-, ni detalles en su presentación. La música, que no faltó a lo largo de la jornada, estuvo interpretada de las mas diversas formas y sirvió para poner el broche de oro -con una animada sesión de baile con orquesta- a una celebración sólo amenazada, ya entrada la tarde, por alguna nube, propiciando divertidas situaciones, sobre todo a la hora de poner en práctica los ritmos que provocan furor en las pistas de baile. Y mientras unos se divertían, un dispositivo especial -que incluyó a la policía local, varias dotaciones de Cruz Roja y los responsables asistenciales de cada centro-, permanecieron atentos a lo largo de toda la jornada para que no ocurriera ningún percance.





