No estaba anunciado, pero el viento apareció al paso por las planicies de Tierra de Medina. Pero esta vez no fueron los abanicos ni los cortes los propulsores de la trama final, sino una subida a Portillo que se les atravesó a la mitad de la nómina que había tomado la salida tres horas antes en la Plaza Mayor de Tordesillas.
Entre el ataque de equipos como Seguros Bilbao o Saunier Duval y el cansancio de otros, el 'pavés' de la escalada fue un auténtico calvario para la inmensa mayoría. Los primeros, por contra, tuvieron la suficiente lucidez para sumar esfuerzos y fueron nueve corredores los que bajaron a tumba abierta buscando sumar segundos. Camino ya de Cogeces de Íscar, nada más dejar San Miguel del Arroyo, la indecisión de los dos hombres de Saunier Duval y otros dos del Comunidad Valenciana que formaba parte de la cabeza fue la llamada de atención para Egoitz García y su 'tocayo' de apellido Mario García. No había mucho que hablar, setrataba de sacar la mayor ventaja posible a todos los perseguidores y, por añadidura, tenía cada uno un 50% de posibilidades de ganar el esprint.
La escapada de la paz
Nada más abandonar Tordesillas todos los corredores se lanzaron como posesos en busca de la meta. Estaba a más de 138 kilómetros, pero a ninguno de los que intentaron adelantarse a sus compañeros parecía importarle. El problema estaba en que todos tenían el mismo propósito, por lo que cada poco tiempo se produjo un relevo en cabeza de carrera.
Fue a la vista de Nava del Rey, a unos 20 kilómetros de la salida y a media hora del inicio, cuando Pablo Aitor Bernal del Alfus Tedes y Andrés Vigil, del Comunidad Valenciana, lograron sin apenas sensación ventajas considerables. Pasaban ya del minuto en Rueda y de 1.30 en Rodilana, por lo que atrás los ánimos se apaciguaron y dejaron hacer. Ambos corredores, muy bien avenidos, aguantaron con diferencias que rondaban el minuto hasta los alrededores de Íscar, momento en que los perseguidores se fueron incorporando a la lucha por la victoria.
La subida a La Garganta, a 6 kilómetros de Portillo, hizo de freno para un momentáneo reagrupamiento, porque la división definitiva se produjo ya mucho antes de pasar por el arco de piedra de Portillo. Las fuerzas para entonces ya no estaban para excesos.
Entre Cigales y Tudela de Duero hay siete subidas, al menos tres muy similares a las de ayer. No es aventurado decir que la Vuelta se puede decidir en esta segunda etapa, dejando para mañana las clasificaciones secundarias.
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