La segunda muerte por asta de toro en menos de dos meses en la provincia, la de Hipólito Cubero Gómez, el vecino de Mojados de 44 años fallecido el pasado domingo, ha reabierto el debate sobre la seguridad de estos festejos populares. Cubero, transportista de profesión, casado y con dos hijos de 18 y 16 años, se encontraba subido en una talanquera cuando fue golpeado por el novillo de la ganadería palentina de José Gavilán.
Pese a que fue atendido por sanitarios de la Cruz Roja y de Sacyl, el hombre murió en el hospital Clínico por las heridas en el abdomen. Su cuerpo será enterrado hoy, a las doce del mediodía, tras la misa en la iglesia de Santa María de su localidad natal.
Ayer, el Ayuntamiento de Mojados celebró a primera hora de la mañana un Pleno extraordinario en señal de duelo por este fallecimiento. Pero además se acordó suspender los festejos patronales en honor a la Virgen del Rosario que finalizaban en la jornada de hoy. En un acto conjunto en el que participaron representantes de PP, PSOE y CI, se acordó además debatir en los próximos días si se suspenden el resto de actividades lúdicas previstas para el próximo fin de semana.
Mientras tanto, desde la Junta se insistía ayer en que el encierro de Mojados cumplía con los requisitos exigidos para estos festejos.
Pero, ¿cuáles son las principales exigencias? Mariano Gredilla, delegado territorial del Ejecutivo en Valladolid, mencionó que el arquitecto del Ayuntamiento había certificado la correcta instalación de las talanqueras instaladas en las calles, en una de las cuales estuvo subido Hipólito Cubero. También el Consistorio aportó el número de efectivos sanitarios y ambulancias destinadas, y que en este caso fueron cuatro, es decir, el doble de las que se piden por la ley en función de un baremo por el número de participantes. También la empresa Espectáculos Taurinos y Gestión de Burgos, a la que el Consistorio adjudicó la organización de este festejo, aportó el seguro de responsabilidad civil con una prima de 1,2 millones y de 115.000 euros por fallecimiento.
Estas tres condiciones son para la Junta una 'garantía' para poder en marcha un encierro o capea en Valladolid. «Si no es así no se autoriza ninguna», insistió Gredilla.
Actividad de riesgo
Cada año, en la provincia vallisoletana se celebran entre 800 y 900 festejos populares que tienen al toro como protagonista. El pasado mes de agosto, otro hombre falleció en la localidad de Peñafiel embestido por el animal. También coincidiendo con la festividad de la Virgen, otro participante sufrió heridas graves al ser golpeado por otro astado en Tudela de Duero, un hecho que le provocó la amputación de una pierna.
La Junta de Castilla y León recordó ayer a través del delegado territorial, Mariano Gredilla, que la participación en los festejos taurinos «supone una actividad de riesgo como sucede con deportes como el alpinismo. Es cierto que este año se han producido dos fallecidos y bastantes cogidas, pero a mi juicio de trata de hechos no habituales».
Pese a que la normativa eleva los controles, la Administración regional no exige a los organizadores la estadística del número de heridos por asta de toro o por percances provocados por estos animales. Sólo a través de los partes de Sacyl o de las atenciones en Cruz Roja se podría conocer los heridos. Gredilla se mostró ayer partidario de «cambiar la normativa que redunde en la seguridad de los participantes, pero no en caliente cuando se producen estos hechos luctuosos». Detrás de cada cogida, se produce luego una intervención del juzgado correspondiente, que debe decidir si se actuó imprudentemente o con culpa por la mala organización.