Los alcaldes de los pueblos afectados por el trazado definitivo de la Autovía del Duero están hartos. Tanto como para que la mayoría acepten, muchos a regañadientes, el anuncio oficioso de que el Ministerio de Fomento va a optar por la opción norte, es decir, que descarta duplicar la calzada de la carretera de Soria como en su momento pidieron la mayoría de corporaciones y los propios vecinos.
El que fuera portavoz de la plataforma en favor, precisamente, de la alternativa Sur Duplicación y alcalde de Tudela de Duero, Óscar Soto (PSOE), reconoce que «no es la mejor opción» para después matizar que «lo menos malo es que por fin parece que se va a hacer».
Pero, ¿cuándo y cómo? Nadie lo sabe y, lo peor, tampoco nadie confirma por dónde discurrirá esa variante norte más allá de que, al parecer, rodeará los 'viñedos emblemáticos' de las grandes bodegas por Villabáñez para luego bajar desde el páramo hasta Quintanilla de Arriba -será necesario construir un puente sobre el Duero entre San Bernardo y Valbuena-. En este punto enlazaría, aquí sí, con el trazado sur duplicación hasta desembocar más allá de Peñafiel. El proyecto, de ser así, supondría hacer una 'ese' gigante para evitar pisar un metro de Vega Sicilia y de Abadía de Retuerta.
«Mucha mala leche»
El epicentro de todas las opciones, dado que todas las variantes pasan por su término, es Valbuena de Duero. Su regidor, David Martín (PP), aclara que «lo que los vecinos quieren es ver las máquinas» porque «estamos cansados después de cinco años vendiéndonos cortinas de humo». Él tiene claro que, sin defender opción alguna, «lo que necesitamos es que hagan la autovía de un vez y que el trazado lo elijan los técnicos».
Casi lo mismo opina el alcalde de Sardón de Duero, Emiliano Alonso (PP), quien reconoce que le «parece bien» la opción norte porque «lo importante es que se haga ya y todo lo demás me parecen cuentos chinos». Alonso recuerda que por la travesía -la única junto a Peñafiel de la N-122- pasan a diario entre «nueve mil vehículos que nos impiden casi cruzar la calle por los pasos de peatones». Tanto este último como el anterior coinciden en señalar que la Ribera del Duero no quedará aislada siempre que se mantenga la actual calzada de la carretera de Soria como una vía rápida con un volumen reducido de circulación. Mucho más beligerante es el alcalde de Quintanilla de Onésimo, Juan Moreno (Candidatura Independiente). En su caso considera que la decisión del ministerio, a expensas de que la confirme, tiene «mucha mala leche porque lleva la autovía a un páramo casi desierto en favor de dos empresas particulares sin tener en cuenta no sólo el interés general sino lo que los vecinos llevan más de seis años reclamando -en alusión a la opción Sur Duplicación-». Moreno, el único regidor independiente de la comarca, es también el único que anticipa su intención de convocar manifestaciones si así lo quieren los residentes: «Estamos obligados a salir a calle después de tanto tiempo luchando por un trazado y de que nos hayan estado engañando todo este tiempo».
Ni a él ni al resto de representantes políticos de la Ribera del Duero les han confirmado cuál es la decisión final y, por eso, algunos alcaldes reclaman que, si la solución pasa por la citada variante norte, se descarte definitivamente el trazado Norte-Centro que en su día defendió la Junta y que continuaba por el páramo hasta partir por la mitad Pesquera de Duero y Piñel de Abajo para proseguir hasta el Valle del Cuco antes de llegar a Peñafiel. Aquella opción «era la peor de todas y confiamos en que impere una solución más lógica», explica el regidor de Piñel de Abajo, Gabriel Alonso (PP).
Su homólogo de Pesquera de Duero, José Félix Fernández (PP), añade que «ahora lo importante es que se haga de una vez y que esa autovía tenga las salidas adecuadas para no dejar aislado a ningún pueblo de esta comarca».
Mucho más tibio se mostró el alcalde de Peñafiel, Félix Ángel Martín (PP), quien lamentó los últimos cinco años «de filtraciones y más filtraciones y de estudios y más estudios» sin concretar nada.
En lo que sí coinciden todos los afectados es en que los habitantes de la Ribera del Duero, pase lo que pase, seguirán utilizando la carretera de Soria y sus desvíos, como el que une Quintanilla de Onésimo con Peñafiel en paralelo a la N-122, para viajar entre sus localidades y la capital. Por algo recordaba ayer el portavoz provincial de Izquierda Unida, Salvador Arpa, que el «camino más corto entre dos puntos es la línea recta». La A-11 'demostrará' lo contrario.