Cristina Rey Marcos pertenece a una familia de agricultores que ha buscado cultivos alternativos para luchar contra la crisis que atraviesan algunos productos del campo, como la remolacha. Uno de ellos ha sido el olivo, que precisa de un terreno muy similar al de la vid. Este año ha visto la luz el primer aceite de oliva extra netamente vallisoletano con la marca Priorato de Duero, nombre tomado de una finca que posee la familia en Castrillo de Tejeriego, en pleno valle de la Ribera del Duero.
Los olivos de la variedad arbequina fueron plantados en el año 2000 y hace tres comenzaron a producir, aunque el aceite no ha salido al mercado hasta este ejercicio. El primer aceite de oliva extra de Valladolid ha llamado la atención entre los visitantes profesionales de la Feria Alimentaria, a pesar de que es un producto que por lógica predomina en los expositores procedentes de Andalucía.
La producción procedente de los 8.000 olivos plantados en ocho hectáreas situadas junto al río Duero es modesta, 20.000 litros anuales. Cristina Rey, gerente de la empresa situada en la localidad también vallisoletana de Tudela de Duero, describe «el sabor afrutado a manzana verde, sin el característico amargor de otros aceites vírgenes extras» del Priorato del Duero. Quizás a consecuencia de la proximidad de las viñas.
Ya habían salido al mercado otros aceites de oliva en Castilla y León, como los que comercializan Bodegas Arzuaga y Prado Rey, pero elaborados con olivas de Castilla-La Mancha. En Valladolid, también se anuncia un nuevo aceite de oliva virgen que elaborará el Grupo Matarromera con las olivas plantadas por la familia Barrero en Rodilana, localidad próxima a Medina del Campo.