La capital salió ayer, oficialmente, del pozo demográfico donde ha permanecido instalada durante los últimos cuatro años, con una permanente y continuada sangría de vecinos registrada desde el 2004. La ciudad alcanzó entonces su máximo de los últimos años, con 321.713 habitantes. Desde aquel momento, el padrón no había hecho sino adelgazar. Hasta que ayer, el Instituto Nacional de Estadística (INE) reconoció que la capital ha suturado su herida y taponado las vías de escape de vecinos hacia los municipios del alfoz. El 1 de enero de este año -último dato reconocido oficialmente por el Gobierno, el que sirve para recibir ayudas económicas- Valladolid tenía 1.897 habitantes más que el mismo día del 2007. En total, 318.461 personas,
Estos datos permiten a la capital coger aliento, recuperar cifras del 2002 y desviar, siquiera ligeramente, la mirada de una preocupación expresada por el alcalde en voz alta y en innumerables ocasiones: la huida de vecinos hacia municipios del alfoz, donde el precio de la vivienda es más barato.
¿Por qué ha subido la población de la capital? Primero, porque nacen más niños. Puede parecer una respuesta de perogrullo, pero no deja de ser significativa. En el año 2002, el registro contabilizó 2.477 altas por nacimientos. En el 2006 fueron 2.703. En el 2007, la cifra se disparó el 41% hasta 3.813 nacimientos, según datos del Instituto Nacional de Estadística. La inmigración, aunque en menor medida, sigue siendo una fuente de alimentación importante para los padrones. Pero destaca también otro movimiento, el inmobiliario.
Las recientes promociones urbanísticas -con Villa del Prado y Pinar de Jalón a la cabeza- han permitido a la ciudad amarrar población. El alfoz sigue creciendo, pero, cuidado, no lo hace al ritmo desenfrenado de épocas pasadas. Con el bosque de grúas más controlado y la crisis en el cogote de los constructores (y los compradores), los doce municipios del alfoz han contabilizado este año un crecimiento de 4.286 vecinos (casi 651 menos que en el ejercicio anterior). Esta circunstancia se ha registrado en Arroyo, La Cistérniga, Zaratán, Villanubla, Tudela de Duero, Simancas, Boecillo, Cabezón, Cigales, Renedo, Laguna y Santovenia. Todos ellos crecen, pero en conjunto no lo hacen al ritmo de ejercicios anteriores. Laguna de Duero, por ejemplo, parece haber alcanzado su máximo desarrollo y los avances de población de los últimos años son mucho más limitados que durante la década pasada. Su último padrón, por ejemplo, registra un incremento del 1,26%, cuando hace cinco años el incremento era del 4%.
Son ahora los municipios del segundo cinturón, aquellos un poco más alejados de la capital quienes -con permiso de Arroyo- contabilizan los principales porcentajes. Suben sobre todo Aldeamayor de San Martín (el 15,88%), pero también pueblos del arco noroeste, como Villanubla, Zaratán y Cabezón de Pisuerga. ¿Por qué? Allí los precios de la vivienda son más baratos que en los primeros núcleos de aluvión demográfico.
En Laguna de Duero, el metro cuadrado está -datos de noviembre- a 2.349 euros. En Arroyo son 2.598 y en Aldeamayor, por ejemplo, se pagan 1.871 euros por metro cuadrado.