Jueves, 21-05-09
M. SERRADOR
VALLADOLID. Doce años lleva la Autovía del Duero, en su recorrido entre Aranda de Duero (Burgos) y Tudela de Duero (Valladolid), dando vueltas para encontrar un trazado definitivo que en la denominada «milla de oro», donde se encuentran emblemáticas bodegas como Vega Sicilia o Arzuaga, consiga contentar a todos. Un objetivo que no parece que vaya a ser posible, ya que la decisión del Ministerio de José Blanco de volver a considerar la opción norte para el trazado entre Tudela de Duero y Quintanilla de Arriba, en la provincia de Valladolid, no ha sentado nada bien en el seno de los socialistas de Valladolid, cuyo secretario provincial habla de «equivocación».
Lo cierto es que hay que remontarse al siglo pasado para encontrar los primeros proyectos de una autovía, cuyo primer estudio informativo, recomendaba en primer lugar la opción sur-duplicación que seguía el trazado de la N-122 y, por lo tanto, tocaba de lleno a las bodegas. Sin embargo, el recorrido no satisfacía a la Junta, que en agosto de 2002 hacía llegar una alegación al Ministerio de Fomento, que entonces dirigía Álvarez Cascos con otra propuesta bien distinta.
La citada alegación señalaba expresamente que «es inadmisible, existiendo otras alternativas, que se afecte a los viñedos emblemáticos de la Ribera del Duero, referentes y motor de arrastre, no solo de esa actividad vitivinícola, sino de otra a ella asociada como el turismo, que constituyen un sello de identidad en esta Comunidad Autónoma».
En el mismo texto remitido, la Junta propone «una nueva opción que sería la alternativa denominada Norte-Centro con la modificación de que, en las proximidades de Bocos de Duero, girar hacia la alternativa Sur. Esta opción podría incluso mejorarse, si se considera conveniente utilizando el corredor de la carretera VA-1101 para aprovechar parte de la Variante de Tudela de Duero».
Ésta era la propuesta de la Junta y así fue definitivamente aceptada por el Ministerio, que dio por buena la opción norte-centro en el estudio informativo definitivo publicado en 2003, que modificaba así el trazado inicial para respetar los viñedos de la Denominación de Origen Ribera del Duero.
Sin embargo, la decisión de Fomento se encontró con la oposición de municipios situados en el entorno de la Ribera del Duero, el más importante de ellos Tudela de Duero, cuyo alcalde se puso a la cabeza de una plataforma en la que estaban incluidas las organizaciones agrarias y otros colectivos sociales, pero que, además, contaba con el apoyo del PSOE de Valladolid. De hecho, los socialistas llevaron en su programa electoral en las elecciones generales de 2004 la promesa de volver a considerar la opción sur-duplicación como así se hizo, cuando Zapatero llegó a la Presidencia del Gobierno.
Pero las presiones de los bodegueros volvieron a ponerse sobre la mesa e, incluso, llevaron a la Unión Europea una queja formal denunciando los daños que supondría para la Ribera del Duero la construcción de una autovía.
El Ministerio de Fomento, ya de signo socialista, decidió entonces buscar la fórmula que permitiese mantener el desdoblamiento de la actual N-122 entre Tudela de Duero y Peñafiel, pero salvando los kilómetros que separan Tudela de Quintanilla de Arriba. Para ello, se analizaron opciones como que la carretera se alejase más hacia el sur, una posibilidad que también tuvo que ser descartada por razones medioambientales.
Otra «vuelta de tuerca» se produjo hace unos meses cuando Fomento adjudicó al mismo tiempo la redacción del proyecto de obra siguiendo el trazado de la opción sur-duplicación y una especie de estudio informativo que buscase aternativas a esta misma opción, siguiendo el trazado norte. El resultado ha sido que el Ministerio, ahora bajo la dirección de José Blanco, ha considerado que es esa la mejor opción, la que dará a conocer a Herrera y con la que se pone fin a cinco años de búsqueda de un proyecto que ha acabado por volver al inicial, el que defendía la Junta.

