Una bodega de corte familiar, Bodegas Finca Vaqueros, ubicada en el conocido como pago del Badillo de Tudela de Duero, va a emprender un particular camino hacia Roma ya que su colección de vino 'Solterius' ha sido seleccionada para ser servida en la Santa Sede, lo que demuestra la calidad excepcional de la uva que se elabora junto al Duero, una zona vitivinícola de extraordinario valor.
Como forma de tratar y elaborar el vino de manera tranquila y esmerada, la peculiaridad de esta bodega es que durante su crianza en barrica se rodea a los caldos con música clásica pues científicamente está demostrado que beneficia a la estructura molecular del vino durante su desarrollo. La bodega se convierte así en un santuario donde hablar con el vino está a la orden del día y su envejecimiento tiene lugar en una total armonía.
Para José Luis Vaquero, gerente de la bodega, «el vino es extraordinario y agradecido, es un cuerpo sensible al que hay que tratar como a las personas y debemos hacerle con amor porque es el líquido de oro y un símbolo de la vida».
Ésta es la culminación de un proceso artesanal que arranca con la recogida de los racimos de la variedad tempranillo a mano en cajas de 15 kilos y el seleccionado de la uva mediante un despalillado de gran precisión, a través del que se obtienen las uvas enteras. «Tratamos de que las uvas se transformen en mosto enteras, llegando a la fermentación sin haber sufrido ningún trauma», señaló José Luis Vaquero.
Vino de autor
La colección 'Solterius' se trata de un vino de autor para los mercados más exigentes, con producciones pequeñas, donde los cambios de temperatura entre el día y la noche garantizan el equilibrio entre la acidez y el azúcar.
Al igual que Bodegas Finca Vaqueros, otro vino de Tudela, el 'Torinos 2005' también será servido en El Vaticano al haber alcanzado un máximo nivel de calidad. Se elabora con uva de variedad tempranillo procedente de viñas en propiedad plantadas en el término tudelano y también de viñedos de más de cincuenta años, de la zona de la Ribera del Duero y de Cigales, cuya uva es seleccionada por el equipo de enólogos durante la vendimia. Después llega la crianza en barricas de roble francés y americano.
La historia vitivinícola de gran prestigio vuelve a resurgir en Tudela ya que si nos remontamos al año 1562, el Rey Felipe II no cobraba los impuestos o tributos a sus habitantes debido a la gran calidad de sus viñedos, que suponían una importante fuente de riqueza. De ahí nació que el Rey Felipe II, denominara a Tudela de Duero como Villa Realenga de España.