Los agricultores de la comarca vallisoletana de Pinoduero, sobre todo los que cuentan con tierras de cultivo en las zonas cercanas al río y al canal del Duero, han visto en los últimos días, con la llegada del mes de agosto, como la presencia de topillos se ha dejado notar en los términos municipales de Tudela de Duero, Villabáñez, Sardón de Duero o en la localidad de Traspinedo, en los conocidos como pagos de San Millán y El Estepal.
Los roedores han causado estragos en plantaciones de patatas, alubias verdes y melones, así como en campos de alfalfa, vezas o algarrobas y remolachas donde son numerosas las cuevas realizadas por estos animales que dejan su particular sello destructivo principalmente en los productos hortícolas y cereales.
De momento, la plaga no es demasiado intensa, por ello los labradores exigen la puesta en marcha en la comarca de medidas urgentes y eficaces para acabar con los topos y no llegar al desastre en el que se encuentran sumidos otros puntos de la provincia, afectados de forma masiva e incontrolada como Villalar de los Comuneros y el área de Medina del Campo.
Los agricultores de Pinoduero tratan de valorar las pérdidas causadas en el sector y han comenzado a poner en conocimiento de la grave situación a las cámaras agrarias locales para que se busquen soluciones y con el fin de poder optar a las distintas ayudas y subvenciones dispuestas desde las distintas administraciones para paliar en la medida de lo posible a los damnificados, que temen perder un porcentaje importante de la cosecha.
Otro de los sectores que se han visto afectados en la comarca es el vitivinícola. De hecho, la bodega Viñedos Zarzuela (Vizar), situada en las inmediaciones del cruce de Traspinedo (N-122), ha tenido que contratar los servicios de una empresa particular para realizar un tratamiento de desinfección contra los topos, que se habían instalado en las parcelas de viñas, procedentes de una plantación cercana de patatas. «También tuvimos un problema en el funcionamiento de la depuradora que tenemos, ya que resultó atrancada por los topillos», destaca el enólogo de Vizar, Bécquer Prieto.
Las raíces de las viñas son las principales zonas de acción de los roedores, que por fortuna no han llegado a la bodega situada a las puertas de la Ribera del Duero, Abadía de Retuerta, en el término de Sardón, según confirman sus responsables. El frescor y la vegetación de las cercanías del Duero parecen ser las causas del establecimiento de la plaga de topillos, que se dejan sentir en las orillas de los caminos, entre la maleza, con solo dar un paseo por la zona.
Las bajas temperaturas nada propias del mes de verano de los últimos días han incidido levemente en el descenso de la población de topos.