Ciento cincuenta años después de su construcción por el maestro Otorel, el órgano de la iglesia parroquial de Vegafría ha vuelto a sonar. Lo hizo el viernes 14, cuando la organista María Jesús García Alonso arrancó las primeras notas de la obra de Pasquini “Partite sopra la arua della folia da Espagna” ante los vecinos del pueblo que abarrotaban el templo.
El órgano, que llevaba abandonado en el coro más de sesenta años, ha sido restaurado por el mecánico organero y músico Fermín Trueba, por iniciativa de los vecinos del pueblo agrupados en la asociación cultural “Amigos de Vegafría”, en especial por Sixto Gómez, párroco de la localidad vallisoletana de Tudela de Duero.
La recuperación ha sido costosa por la desaparición de muchas de sus piezas y el deterioro de las que quedaban. “Aunque la mayoría de los 270 caños son los originales, sí ha sido necesario rehacer gran parte de la trompetería”, aseguró Trueba en una conferencia previa al concierto, en la que de forma sencilla explicó el proceso de restauración. En el concierto se vivieron momentos de emoción, entremezclados con un cierto orgullo, ya que acababa de culminar una obra colectiva, sin ayuda oficial ni patrocinio alguno, de la que todos se sentían partícipes.
La asociación tiene previsto institucionalizar la celebración de al menos un concierto de órgano al año.