Seis de los siete abogados defensores de los acusados en el proceso contra el clan de 'los Monchines' pusieron ayer el punto y final al proceso más largo de la historia judicial vallisoletana con otros tantos alegatos en los que se aferraron, como era previsible, a la petición de nulidad de las escuchas telefónicas que originaron las doce detenciones en enero del 2000 y a la falta de pruebas físicas contra todos ellos más allá de las citadas conversaciones grabadas.
«Miro hacia mi derecha y por más que lo intento veo pocos empresarios aquí que configuren una red jerárquica de narcotráfico», expuso el abogado de Vicente Ramírez, 'Jalero' -marido de 'la Maruja'-, antes de culpar a las acusaciones, y en especial a la popular que ejerce la coordinadora de Pajarillos, de haber «creado un auténtico monstruo de organización que no tiene sentido y sin dar un solo argumento».
Eximente de drogadicción
Lo mismo opina el abogado del único procesado, Francisco 'Rebusca', que ha reconocido que los dos kilos y medio de droga que encontró la policía en su casa eran suyos. Tan suyos que no reconoce que fuera la partida que iba a entregar al matrimonio y al acompañante zaragozano detenidos de parte del líder de 'los Monchines'. En este sentido alega, por boca de su defensor, que fue «un tal Paco el que le dio el paquete para que lo guardara por cien mil pesetas».
El letrado pide la absolución de su cliente -todos lo hacen- por la eximente completa de drogadicción reconocida incluso por los agentes y que se remonta a 1992. Nada que ver pues con el perfil de 'lacorrillo' al servicio del clan encargado de mover la droga que dibujaron los policías nacionales.
Y si la droga no era de la familia Romero Larralde mucho menos iba a ir destinada al matrimonio zaragozano arrestado el 19 de enero del 2000 junto al entonces Pryca-2. «Estamos ante una verdadera chapuza y un gran fracaso policial», espetó al tribunal su abogado, quien llegó a calificar de «'Torrente'» al agente que declaró haber visto dos supuestas entregas previas de droga por parte de 'Rebusca' a la pareja maña.
«Más que un CSI -como le tildó el abogado del clan en la sesión del día 13- es como un 'Torrente' que todo lo ve desde lejos y por la noche, es el testigo perfecto para tapar las lagunas de la investigación», argumentó el letrado en alusión al testimonio prestado por el agente. Este aseguró que días antes de las detenciones vio a 'Rebusca' montarse en el coche de la pareja con un bulto que luego no tenía y que después observó cómo estos se lo daban al tercer zaragozano imputado a través de las ventanillas de sus vehículos.
«Indicios sin fundamento ni credibilidad -prosiguió el letrado-» y, para colmo, «ni siquiera se ha demostrado que la voz que sale en las grabaciones sea la de Eduardo». Sobre los más de cuatro millones que llevaba su mujer, Asunción, encima aclaró que procedía de la venta de coches y de la recogida de cañas que después vendían a una empresa aragonesa.
Su compañera y encargada de defender al presunto colaborador del matrimonio, Miguel, llegó incluso a preguntarse «¿qué hace aquí sentado mi cliente?» después de considerar probada su versión de que vino a Valladolid a «comprar unos galgos porque esta es una tierra de caza y de perros».
La última palabra
Tampoco la acusada de vender dosis en Tudela de Duero, Rosario 'Sario', pertenecería a la organización criminal y ni siquiera habría distribuido las papelinas que le entregaba supuestamente el líder del clan. «¿Es que alguien ha dicho en este juicio que haya visto vender o comprar algo a mi cliente?», preguntó su abogado.
Desmontada la organización, sin compradores ni vendedores, el abogado de los hermanos Echevarría acusados de suministrar la droga al clan desde Madrid negó también la mayor y esgrimió que «no hay ni un solo indicio de que mis clientes fueran sus grandes proveedores», ya que en este proceso, a su juicio, solo ha quedado demostrado que «vendían coches en su tienda de Madrid».
Uno de sus clientes, Ángel, fue el único que habló al término de la sesión para declararse «inocente». El resto guardó silencio en la última vista de un juicio que comenzó el 2 de febrero y que por fin quedó visto para sentencia. Ahora es el turno de los magistrados de la Audiencia Provincial para fijar las responsabilidades.