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Catorce testigos desfilarán por la sala de vistas del Juzgado de lo Penal número 3 a partir de las 10.00 horas del lunes, y del martes, para reconstruir los hechos ocurridos aquella fatídica madrugada de domingo a las 5.30 horas. 'Estrés postraumático' El fiscal, a tenor del atestado policial, considera que la joven conducía el turismo de su novio, un Peugeot 306, bajo los efectos del alcohol, lo que 'disminuyó sus facultades' e hizo que 'rebasara un semáforo en rojo' en el carril central de Zorrilla, donde chocó contra una furgoneta de reparto que circulaba por García Morato. El 306 arrolló a la fallecida S. V. P., de 24 años, en la mediana de Zorrilla y el furgón arrolló a la otra víctima mortal, además de causar graves lesiones a tres viandantes, sobre la mediana y una acera de la calle García Morato. La conductora ahora acusada triplicó la tasa legal de alcohol -0,82 y 0,76 miligramos por litro de aire expirado- y, a juicio del fiscal, presentaba un rosario de síntomas de embriaguez: 'Ojos enrojecidos, rostro congestionado, halitosis alcohólica, habla espesa -no vocalizaba- y capacidad de exposición reducida -no recordaba nada del accidente y confundió la trayectoria que llevaba-', según relata la acusación pública en su escrito de calificación provisional. El Ministerio Público no ve, sin embargo, indicios de delito en la actuación del conductor del furgón de reparto -llegó a estar imputado por los mismos cargos por llevar una velocidad excesiva- y le considera una víctima más del siniestro hasta el punto de relatar que aún padece 'trastornos neuróticos por estrés postraumático'. No opina lo mismo el abogado de las víctimas, quien eleva a cuatro años su petición de pena para la joven de Tudela y solicita otros dos para el repartidor al considerar que iba demasiado deprisa.
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