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Javier García con dos de los ejemplares de El Centauro. (Foto: CARLOS ESPESO)
VALLADOLID.- En una imagen casi de ficción, un camello pasea por un paraje de pinos en la localidad vallisoletana de Tudela de Duero.
La finca El Centauro vive estos días un especial ajetreo. Entre sus habitantes se cuentan 46 camellos y dromedarios y 36 de ellos están a punto de interpretar su papel más importante de cada año, el que les llevará a participar en doce cabalgatas de Reyes repartidas por media España.
Barcelona, Tarragona, Pontevedra, Oviedo, Santander, Santillana del Mar (Cantabria), Benidorm (Alicante), Torrent (Valencia), Jerez de la Frontera (Cádiz), Leganés y Humanes (Madrid) y Guadalajara serán sus inminentes destinos para llevar a los tres Magos de Oriente en su periplo de este 5 de enero.
Ahora toca ensayar y los animales recorren los caminos de la finca con unas particulares alforjas llenas de latas, a modo de los regalos que portarán después. De este modo se acostumbran al ruido de las cajas. Incluso se tiran petardos a su paso para evitar espantadas durante los desfiles, explica la secretaria del Centro Ecuestre El Centauro, Amanda Sanz.
No es su única actuación anual, aunque sí la de mayor repercusión y la que tiene un más numeroso público garantizado. La Diputación también recurre de cuando en cuando a las posibilidades que ofrece El Centauro para animar las actividades escolares de los Centros Turísticos.
Las recreaciones históricas que se han realizado en el Museo de las Villas Romanas de Almenara–Puras cuentan con sus cuádrigas tiradas por caballos, pero la actividad se complementa con paseos en poni para los niños y con la presencia del animal más exótico de Tudela, los camellos y dromedarios.Entre las iniciativas más singulares realizadas por la finca se encuentra una ruta con camellos desde Tudela hasta las Hoces del Duratón. La 'experiencia piloto' se hizo para un grupo de amigos, pero algunos clientes han solicitado ya que se repita.
Para que estas actividades puedan realizarse y las cabalgatas de muchos puntos de la geografía nacional tengan protagonistas de la localidad vallisoletana ha sido necesario el particular empeño del propietario de la finca, Javier García.
Cría y cuida caballos "desde siempre", pero hace diez años quiso ampliar su cabaña ganadera con unos inquilinos nada comunes. En 1998 viajó a Marruecos y volvió con ocho camellos, un número que hoy ya multiplica por cinco, también con dromedarios y cruces entre ambas especies.

Un camello ensaya para la cabalgata de Reyes. (Foto: Carlos Espeso)
Doce hembras preñadas incrementarán pronto la manada tras más de un año de gestación (380 días las dromedarias y 406 las camellas). Se renovará así la "guardería", en la que actualmente están siete crías que aún no han cumplido un año y otra nacida hace solo cuatro días. Aún no tiene nombre, pero ya ha encandilado a los trabajadores de El Centauro, que tres veces al día le dan su biberón de unos 2,7 litros de leche en cada toma.
No siempre fue tan 'fácil'. Javier García recuerda los inicios, cuando nadie por estas tierras "sabía nada de camellos". Para los veterinarios y para él mismo eran un misterio. En la actualidad hay unas seis personas en toda España propietarias de camellos, pero ninguno de los criadores dispone de tantos ejemplares como los reunidos en Tudela de Duero.
Hoy, Javier García lo sabe todo sobre estos animales que pueden llegar a pesar una tonelada y comen unos 15 kilos de hierba diarios. Es cierta, dice, su fama de resistentes, "soportan mucho sin comer y sin beber, pero cuando beben en un día con sed de un verano seco pueden consumir 200 litros de agua".
También aguantan muy bien el frío, precisa, y se adaptan sin problemas a un clima como el vallisoletano.
El Centro Ecuestre El Centauro está abierto a los visitantes, que generalmente llegan con el error asumido de que el camello es el de una sola joroba y el dromedario el de dos. Una confusión generada por una conocida marca de tabaco, recuerda el propietario.
A las afueras de Tudela se despeja esta duda y puede comprobarse que existen híbridos entre ambas especies. Unos y otros pueden cruzarse y los animales que resultan de la mezcla tienen menos definida la segunda giba y siguen siendo fértiles, a diferencia de otros cruces como las mulas.
Así, la peculiar cabaña vallisoletana continúa creciendo y sus ejemplares ya son conocidos en gran parte de España por facilitar la visita de los Reyes Magos.
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