El director de Caja Rural de Soria , Alfonso de la Lasta, anunció ayer en la capital soriana que los beneficios de la entidad financiera durante 2008, fueron un 26,4% menores que en el 2007; mientras que señaló que las previsiones apuntan que en 2009 caerán otro 20% como consecuencia de la crisis económica.
El responsable de la entidad, que realizó balance del ejercicio 2008, informó de que el pasado año el beneficio neto fue de 6'3 millones de euros, lo que representa un 26'4% menos que en el 2007, una reducción que, según sus propias palabras, se debe al «importante» crecimiento de la morosidad y a la «incertidumbre del mercado».
No obstante, destacó, la cantidad que Caja Rural de Soria ha concedido el pasado ejercicio en forma de créditos supera los 100 millones de euros, es decir, un 17% más que en 2007, y que sitúa a la entidad como «la que más ha prestado» en la provincia, una cantidad que supera a la suma de todos los bancos o la suma de todas las cajas, manifestó. Esta política tendente a la concesión de créditos, aseguró, se debe al trabajo de la entidad en beneficio del mantenimiento y expansión del tejido empresarial de la provincia, informa Europa Press.
De la Lastra explicó que Caja Rural de Soria ha seguido las recomendaciones del Banco de España y ha destinado 1'4 millones de euros a fin de cubrir posibles pérdidas en 2009, una medida con la que la entidad pretende paliar el incremento de la morosidad previsto para este año como consecuencia de la crisis.
En cuanto a los objetivos para el 2009, el director apuntó al mantenimiento de los índices de morosidad con que cuenta la caja «por debajo de las medias regionales y nacionales», tal y como ocurre ahora. Además, De la Lastra resaltó la política de expansión fuera de Soria que sigue la entidad y que dio como resultados la apertura de oficinas en Alcalá de Henares (Madrid), Valladolid, Guadalajara, Azuqueca de Henares (Guadalajara), Tudela de Duero (Valladolid) y en la urbanización Camaretas ( Soria ).
De la Lastra afirmó que la fusión de las cajas de Castilla y León «no es una fusión como tal», según sus propias palabras, sino que se trata de una cuestión «política» y aseguró que entiende la resistencia de los socios de las cajas de ahorro a la fusión ya que esta decisión viene motivada por una «imposición política».