
En concreto, un taller de ebanistería estima que sus daños podrían alcanzar los cinco mil euros debido a que las canalizaciones no pudieron recoger el agua que caía durante la tormenta, que finalmente entró por las arquetas interiores, lo que causó cinco centímetros de acumulación de agua en la zona de oficinas, el área de trabajo y el almacén.
La peor parte de los desperfectos se la llevaron muebles, puertas, mesas y sillas, además del suelo de la oficina -de parqué flotante de roble-, los filtros de aire de la cabina de barnizado y la maquinaria portátil como taladros, radiales y lijadoras.
Además, durante la jornada de ayer los únicos trabajos que se realizaron en el taller fueron los de limpieza. «Hemos preferido primero recoger toda la suciedad y los elementos deteriorados y no encender la maquinaria fija por miedo a recibir alguna descarga eléctrica ya que todavía puede haber humedad. Es una impotencia no poder hacer nada», señala el responsable de la empresa afectada -Ekipados-, Pablo Domínguez, que se encontró a primera hora con los efectos de la tromba.
Sótanos inundados
Esta empresa de artesanos de la madera espera poder reanudar hoy su actividad diaria, aunque son conscientes de que esperan tiempos de papeleo con el fin de garantizar que los seguros cubran la cuantía de los daños materiales causados por una tormenta de granizo que sorprendió a los vecinos de la localidad en torno a las 18.00 horas del domingo y que en apenas quince minutos también causó inundaciones en un par de sótanos de viviendas particulares.





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