Las recetas que los hosteleros han elegido para alzarse con el premio al mejor pincho del espárrago por votación popular de los asistentes se convirtieron en el principal reclamo de la XXIII Fiesta de Exaltación del Espárrago y la Artesanía que comenzó ayer en Tudela de Duero y que llega hoy domingo a su final con la exposición y venta del producto estrella por parte de los productores. Es el último eslabón de una cadena que comienza con el cuidado con mimo y esmero del cultivo en los campos de labor.
El concurso gastronómico es la novedad de esta edición y está basado en un recorrido por las carpas de los establecimientos hosteleros a lo largo de la calle 29 de diciembre, donde los visitantes degustan las tapas elaboradas a base de espárragos para después votar el pincho que les ha resultado más sabroso en una papeleta que se les entrega en el acto. Tendrán premio tanto los cocineros ganadores, que podrán elegir el sitio en el que instalan su caseta el año que viene, como los participantes por su colaboración en la votación a través del sorteo de ocho cajas de vino de la tierra.
La afluencia masiva se dejó notar ayer, cuando niños, jóvenes y mayores pudieron contemplar los 50 puestos de artesanía y cerámica, los talleres participativos y demostrativos de construcción de pequeños instrumentos, flor prensada, cestería, textil, dorado y policromía, cuero y vidrio, impartidos por profesionales en las distintas materias. El evento se convierte en un escaparate de lujo para aficionados y profesionales artesanos que tratan de vender sus artículos o al menos que el público les premie con una buena crítica como recompensa al esfuerzo realizado.