Parece que los viñedos de las comarcas vitivinícolas de Ribera del Duero, Cigales y Tudela no se han visto dañados por las primeras heladas del otoño que hicieron su aparición en la madrugada del viernes al sábado, dado que al amanecer las nubes ocultaban un sol que podría haber quemado las hojas y los frutos afectados. El Centro Meteorológico del Duero confirmó que la provincia había registrado las primeras heladas, que no descendieron por debajo de los dos grados bajo cero.
Los viñedos de la Ribera del Duero han hecho frente a la primera helada del otoño que, en principio, parece no haber ocasionado perjuicios reseñables. El episodio de hielo y temperaturas extremas se registró en la madrugada del pasado sábado en todo el término de la Denominación de Origen, con mayor incidencia en el territorio burgalés.
Según las primeras valoraciones realizadas desde la Unión de Campesinos de Castilla y León, y a falta de una revisión más minuciosa, las cepas han salido prácticamente airosas, «resultando afectadas sólo las puntas pero sin haberse perdido todas las hojas, lo que propiciará el buen desarrollo de la fotosíntesis y la maduración final de la uva», explica José Manuel de las Heras, responsable de viñedo del sindicato agrario Unión de Campesinos.
También en la comarca de Tudela de Duero, las bajas temperaturas que rondaron los cero grados durante la madrugada del sábado propiciaron una de las primeras heladas de la temporada, aunque todavía de carácter leve.