Esta medida se une a la ya anunciada con anterioridad y que impedirá que los coches recorran longitudinalmente este bulevar. Así, los vehículos privados no podrán usar esta calle para ir de forma directa desde San Isidro hasta el apeadero de la Universidad, por ejemplo, sino que tendrán que callejear, puesto que las calzadas que discurren paralelas al corredor se han diseñado más como un articulador del tráfico para acceder a las diferentes viviendas de los barrios que como una nueva arteria para desplazarse de forma rápida por la ciudad. Así, se colocarán bolardos y elementos de carácter informativo y luminoso que ordenen la circulación privada e impidan la utilización de los viales longitudinales en continuidad. «Nuestros análisis de la situación actual de movilidad y tráfico descartaban la necesidad de convertir el corredor en una arteria de tráfico rodado de intensidad a lo largo de la ciudad debido a que la estructura viaria ya cuenta con suficientes conexiones en esta ciudad», explican desde el equipo de Rogers.
Los únicos medios de transporte que podrán circular de forma continua a lo largo del corredor serán el autobús, el taxi y los medios ligeros, como bicicletas y patines. Habrá una mínima franja de aparcamientos en superficie (hay previstos varios subterráneos) y se colocarán jardineras en las esquinas para impedir el estacionamiento, además de las zonas de carga y descarga necesarias para dar servicio a los negocios de los diferentes barrios.
A esta imposibilidad de atravesarlo de forma longitudinal se une ahora la nueva apuesta de Rogers, que ha diseñado el corredor como un bulevar a cota continua, pero un poco más elevado para evitar que los coches cojan velocidad a la hora de atravesarlo por alguno de los nuevos ejes transversales previstos, que nacerán con la unión de las calles que ahora sólo pueden intuirse al otro lado de las vías, con calles casi diseñadas como 'fondo de saco'. Con el ferrocarril enterrado, los urbanistas podrán dibujar la prolongación de calles como Álava, para comunicarla con San Luis, Andalucía para unirla con Padre Claret o Tórtola, para comunicarla con Cistérniga.
Calles prolongadas
Así, por ejemplo, un vehículo que circule por La Unión podrá seguir su camino e ir directamente hacia Pelícano (ya en Pajarillos). Sin embargo, en esta prolongación natural de la calle deberán atravesar el corredor verde, y deberán hacerlo a una velocidad reducida puesto que esta zona de paso estará ligeramente elevada, de acuerdo con la propuesta del equipo de urbanistas de Richard Rogers. «Los requisitos existentes en cuanto al cosido transversal de la ciudad nos permiten crear numerosas líneas de penetración hacia el centro de la ciudad y a lo largo del itinerario ferroviario que posibilitarían la supresión de todos los pasos interiores, garantizando la continuidad del espacio público urbano», concluye el informe.
Así, su previsión es que desaparezcan todos los pasos inferiores que en la actualidad salvan las vías (Labradores, Vadillos), aunque los técnicos todavía valoran la posibilidad de mantener el túnel de la Circular, ya que es uno de los que soporta mayor presión en su comunicación hacia el polígono de San Cristóbal y municipios con una población creciente, como Tudela de Duero y La Cistérniga.
Diseño futuro
Así las cosas, Rogers ya ha diseñado las líneas maestras del corredor verde. Sin embargo, reconoce que éste no tiene todavía «todos los condicionantes de partida definidos». Esto es así porque «el proyecto constructivo del soterramiento se encuentra en fase de redacción y la posición definitiva del túnel ferroviario, así como sus salidas de emergencia y ventilaciones, todavía se desconocen».
Hay otro aspecto que habría que tener en cuenta y es que el trazado del carril bus o cualquier otra plataforma de transporte público (nombran incluso el tan traído y llevado tranvía) no está desarrollado, así como tampoco las posibles paradas y marquesinas. Tampoco se ha dado aún una solución concreta para cada una de las intersecciones con los viales transversales y mucho menos para los proyectos de aparcamientos subterráneos públicos o los equipamientos y dotaciones que jalonarán la zona ajardinada del centro del nuevo bulevar.
El corredor dispondrá de un carril en cada dirección para el transporte público, otro específico para bicicletas y un carril de circulación por cada sentido para el uso de vehículos privados, excepto en el tramo comprendido entre San Isidro y la avenida de Segovia (dos carriles en cada sentido, cuatro en total).




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