A las 20.30 horas, los componentes de la orquesta Azabache se entregaban a los ritmillos caribeños para hacer la prueba de sonido y, de paso, conjurar a ese buen tiempo que se había escabullido de la fiesta a primeras horas de la tarde. Los treinta grados de temperatura que marcaba el termómetro de Poniente eran engañosos porque comenzaba a levantarse aire y, lo más preocupante, acercaba unos nubarrones que amenazaban con aguar la fiesta. Ya había caído unas gotas y no parecía que la cosa fuera a parar tan fácilmente.
Pero no. Al final, hubo suerte. Y en la pelea que entablaron los elementos -agua a un lado del ring, fuego al otro extremo de la lona- salió vencedor el segundo. Una victoria por los puntos, pero victoria al fin y al cabo. San Juan desafió ayer a la lluvia -paraguas de por medio- y los vallisoletanos encendieron en la playa de Las Morera las tradicionales hogueras en las que quemar lo viejo y formular buenos propósitos en el inicio del verano. O en el final del curso escolar. Cientos de estudiantes aprovecharon el fuego purificador para arrojar los apuntes del año. Filosofía, Física, Matemáticas. No hubo piedad para ni una sola asignatura. «Los de Inglés, tira los de Inglés», se gritaban entre ellos alumnos del instituto Delicias y del Liceo Francés. Esos folios garabateados con lo aprendido durante el curso sirvieron para encender los homenajes de fuego a San Juan. Sobre las 22.30 horas ya eran cerca de veinte las fogatas que podían contarse (y saltarse) en la arena de la playa. Para cumplir esa tradición -que en realidad muy pocos se atreven a hacer suya- no hubo que esperar hasta que prendiera la hoguera oficial, el gran fuego de San Juan organizado por el Ayuntamiento y que tuvo que hacer frente a una lluvia que arreciaba conforme se acercaba el reloj a la hora bruja.
En esa frontera de la medianoche -con la velada recién estrenada- Cruz Roja ya había atendido a trece jóvenes (menores de edad) por intoxicaciones etílicas. Tres de ellos incluso tuvieron que ser trasladados al hospital debido a lo tremendo de sus borracheras. Y el servicio médico también tuvo que atender a cuatro personas por cortes ocasionados por vidrios de botellas de bebida. Después la lluvia y la hora -era lunes, víspera de laborable- fue vaciando de gente Las Moreras a una velocidad mayor que en años anteriores.
Pese a todo, Valladolid demostró anoche que, pese a todo, tiene hipotecados sus sentimientos con San Juan. A la ciudad le gusta celebrar el cambio de estación, y ha demostrado que apuesta por Las Moreras como el lugar idóneo para hacerlo. Y por segundo año consecutivo de forma conjunta, con los actos organizados por el Ayuntamiento y la fiesta «autogestionada» por colectivos sociales en un mismo escenario.Una tercera ambulancia medicalizada para cubrir las urgencias sanitarias del 112 comenzó ayer su actividad coincidiendo con la noche de San Juan. Esta tercera UME se suma a las otras tres que ya dan servicio, dos en la capital y una en Medina del Campo. Supone la incorporación de este tercer recurso, que tendrá su centro de operaciones en la calle García Morato, una considerable mejora en la cobertura, en particular en el horario de noche porque actualmente sólo hay una UME a partir de las 24.00 horas dado que la otra sólo está activa 16 horas y se retira a media noche.
Junto a las ambulancias dotadas de personal médico, la provincia cuenta además con catorce ambulancias de soporte vital básico (SVB), que disponen de conductor y técnico de transporte sanitario. Esta dotación atendió el año pasado a 28.005 pacientes y tiene su sede en Cigales, Íscar, Laguna de Duero, Mayorga de Campos, Medina de Rioseco, Medina del Campo, Peñafiel, Tordesillas, Tudela de Duero, además de las cinco en la capital, concretamente en Pilarica, Plaza del Ejército, Sargento Provisional, Hospital Militar y La Victoria, según fuentes de Sacyl.
El dispositivo de atención a las urgencias se completa en la provincia de Valladolid con los servicios prestados por ambulancias convencionales, que en el año 2007 prestaron asistencia a trece pacientes, y con la atención que prestan directamente los profesionales de guardia en los centros de salud, con 4.373 pacientes atendidos el ejercicio pasado. Asimismo, el helicóptero atendió a 195 pacientes el año pasado.