
Ubicó su bodega en Tudela de Duero, fuera de los límites de la Denominación de Origen Ribera del Duero, por lo que no contó con el respaldo de esta potencia para la promoción del producto. No hizo falta. Críticos, expertos y periodistas nacionales e internacionales cayeron en el influjo de los vinos de Bodegas Mauro, comparando estos caldos con los elaborados por las grandes sagas francesas. No ha sido necesaria la publicidad ni realizar grandes campañas promocionales. El boca a boca les ha convertido en mitos.
Mariano cuenta hoy con el respaldo de sus dos hijos, Alberto Mauro y Eduardo, ambos estrechamente comprometidos con la saga bodeguera. En su juventud ninguno de los dos se planteó dedicar su vida a la elaboración de vino, pero el destino había trazado su rumbo. Alberto y Eduardo dedicaron años a formarse en los campos de viticultura, enología y gestión empresarial y entraron a formar parte de la empresa cuando se sintieron preparados. «Nuestro padre puso en nosotros toda su confianza, es un hombre de gran generosidad y, aunque evidentemente se nos exigen unos resultados, no existe una jerarquía», dice Alberto, quien se encarga de la labor comercial, mientras Eduardo García es enólogo, colaborando codo a codo con su padre.







