No es una novedad, pero es significativo que tras la inauguración de la autovía que ya une Segovia con Valladolid, sólo Soria carezca de conexión por vía rápida con la capital de la Comunidad. La distancia física, que ya es considerable, se amplía a otros niveles por este aislamiento histórico que imposibilita un viaje rápido y seguro a Valladolid, que deja fuera del mapa de autovías y de vías de ferrocarril a una provincia a la que prácticamente se rodea para no atravesarla. Desde el Gobierno de la Junta se apunta al Ejecutivo de Zapatero por no agilizar la Autovía del Duero, y lo apoyan con un ofrecimiento de cofinanciación. Los trámites de la futura A-11 han experimentado un importante avance este verano, al menos en lo que se refiere a Soria, pero lo cierto es que las máquinas aún no han llegado. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, prometió que este año doce de los 21 tramos de la futura autovía estarían en obras o terminados. Un vaticinio demasiado optimista e improbable, aunque también desde la Subdelegación del Gobierno en Soria se señalaba septiembre como el mes del inicio de las obras en esta provincia. En cualquier caso, aún quedaría por resolver el trazado definitivo de la vía entre Tudela de Duero y Peñafiel, lo que podría retrasar aún más la finalización de la A-11. Es evidente que corresponde al Estado agilizar en lo posible la puesta en marcha de esta importante infraestructura, o una línea de alta velocidad que conectara Valladolid y Soria, como fue el deber de otros Ejecutivos el inicio de los trámites. Sin embargo, la Junta de Castilla y León no puede eludir su responsabilidad con esta provincia. Sólo cabe recordar que en otros casos, como en la autovía citada de Segovia, el Ejecutivo regional sí se ha hecho cargo, en aras de una vertebración de la Comunidad que está lejos de producirse si hablamos de Soria. Otra cuestión importante son los plazos. El anuncio de que la Junta construiría una autovía entre Almazán y Ágreda, paralela a la futura A-15, empequeñece ante el fecha estimada del inicio de las obras: el año 2020. Dos años ha costado, sin embargo, poner en marcha la autovía entre Segovia y Valladolid, un plazo razonable en el que se podría conectar Soria con Burgos, una infraestructura largamente reclamada desde ambas provincias.
El aislamiento de Soria respecto a los centros industriales, económicos y administrativos de la Comunidad es un grandísimo lastre para esta provincia, pero también lo es para el futuro de Castilla y León.