La primera en llegar, a las 10.08 horas -apenas 20 minutos después de que los niños de San Ildefonso cantaran la buena nueva- es Pilar Padilla, delegada comercial de Loterías y Apuestas del Estado (Onlae) en Valladolid. En un canutillo azul lleva enrollados los carteles con el 'vendido aquí', el 43.802 en lustroso rojo que anuncia que la administración número 1 de Tudela de Duero ha despachado uno de los quintos premios. ¿Cuánto? «Un billete, diez décimos. En total, 50.000 euros», explica Padilla, quien, ¡ups!, se encuentra con la verja metálica de la administración bajada. Por allí deambulan los primeros vecinos curiosos, las cámaras de televisión ávidas de cava descorchado y sonrisas 'profidén'. Allí están los 'flashes' dispuestos a acribillar a los premiados, los periodistas que buscan declaraciones de agujeros tapados, de caprichos navideños. Pero, ohhhh, el gozo en un pozo. La administración de lotería está cerrada. A cal y canto. Chapada. Por completo. Y ni rastro de la lotera. ¿Dónde está Mari Carmen?
«Acabo de hablar con ella por teléfono», asegura Pilar Padilla. «Y me ha dicho que está en Madrid». Nuria, hermana de la lotera, responde a las preguntas a unos pasitos de la administración. Pero bueno, ¿dónde está Mari Carmen? «No tengo ni idea», contesta. «Supongo que en Valladolid, que todos los 22 de diciembre se va a hacer las compras de Navidad». Y la pregunta se esparce muy pronto por los bares, por las tiendas, por corrillos varios en Tudela de Duero. «Dicen que se ha ido de vacaciones», apuntan en el bar Goya. De vacaciones, en Valladolid, en Madrid... pero ni rastro de Mari Carmen.
Y tampoco de los premiados. Desde la delegación provincial aseguran que se ha vendido todo. Los diez décimos. En ventanilla. «Pero hasta que mañana (por hoy) no se abra la administración, no lo sabremos con certeza», explica Pilar Padilla. Por la mañana, en Tudela, rumores. Dicen que ha tocado en la churrería de la plaza Pablo Arranz. «No, no. Aquí no», confirman desde el otro lado de la barra. Aseguran que el 43.802 lo llevan en el bar de los cazadores. «¿Nosotros? No. El nuestro termina en 7. Y lo compramos en Valladolid, en la administración de la calle Panaderos». ¡En Los Soportales, lo tienen los del bar Los Soportales! Y tampoco. Allí sí que compraron el billete en Tudela. Y sí que terminaba en 2. Pero no era el billete premiado. El suyo acababa en 72, como otro quinto premio. Pero al final, nada. Falsa alarma.
¿Y dónde está Mari Carmen? Pues la lotera está, a última hora de la mañana, rozando las dos, en un bar de Tudela, brindando con cañas y luego con vino espumoso y con unos amigos por la suerte repartida. «Había encargado estas botellas para Navidad, pero mira, vamos a celebrarlo», asegura. Explica que acaba de llegar de Madrid. «Estaba allí cuando me han llamado de la delegación de Loterías para decirme que había dado un quinto premio y me he venido. Pero ya no he abierto, mira qué horas». Y también porque, asegura, no tiene por costumbre abrir el día 22. Nunca. Jamás. «Estoy yo sola en la administración y acabo de estos días estresada. Hay mucho trabajo y el día 22 suelo aprovechar para hacer las compras de Navidad».
«Nunca se suele vender nada el 22 y luego empieza el jaleo del Niño, de las devoluciones, de los reintegros... así que me suelo tomar este día libre», añade mientras recibe, por teléfono, las felicitaciones de compañeros loteros de la provincia. «Ha tocado el quinto terminado en 2, pero lo que más he vendido yo es la terminación en 7, aunque el 7 no ha salido ni por el forro», asegura.
La suerte ha rozado por segundo año Tudela, después de que en el 2008 el restaurante Aída repartiera 1,8 millones del 'gordo'.