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RSS | ed. impresa | Regístrate | 30 marzo 2008

Valladolid

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«La naturaleza no entiende de fronteras»
Pedro Llorente, uno de los protagonistas de la gestación de la Denominación de Origen Ribera de Duero, sigue reclamando 25 años después que ésta se extienda hasta Tudela
30.03.08 -

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«La naturaleza no entiende de fronteras»
Pedro Llorente posa en las instalaciones de El Norte de Castilla. / JORGE SANZ
Los afamados vinos de la Ribera del Duero han logrado traspasar multiples fronteras hasta llegar a 40 países de todos los continentes, pero desde la creación de la Denominación de Origen no se ha conseguido ampliar su espacio territorial hacia la provincia vallisoletana más allá del término municipal de Quintanilla de Onésimo. Han pasado 25 años y Ribera del Duero ha crecido exponencialmente en todos los sentidos, pero es una asignatura pendiente su extensión hasta Tudela de Duero, a pesar de que los límite territoriales de la capital vallisoletana sirven de punto de partida de cuatro de los vinos más diferenciados que manan del gran río Duero y de sus afluentes, con la excepción de los de Oporto.

La Denominación de Origen Ribera de Duero comenzó a gestarse mucho antes de que fuera ratificada su creación de forma oficial con una firma en la estación de metro madrileña del Retiro, el 21 de julio de 1982. Veinticinco años después de aquella fecha histórica, no se ha atendido el compromiso verbal que adquirió el entonces ministro de Agricultura, José Luis Álvarez.

Pedro Llorente (1938, Jemenuño, Segovia) fue testigo excepcional de aquella época. Como delegado del Ministerio de Agricultura en la provincia de Valladolid (1976-1983), le correspondió asumir la presidencia del consejo de la denominación de origen Rueda, la primera constituida en Castilla y León. «Una tarde el gerente de la Cooperativa de La Seca vio pasar un remolque cargado de cepas recién arrancadas y me dijo que temía por su oficio», recuerda. Sin embargo, dos años después de declarada la denominación «se pasó de arrancar cepas a plantarlas». Así que Llorente conocía sus efectos beneficiosos.

Era la etapa preautonómica y la capital estaba situada en Burgos. «Entonces había una rivalidad tremenda de Burgos contra Valladolid», relata. La idea de crear una marca de calidad para los vinos fue apoyada por la Diputación de Burgos y los medios de comunicación locales, pero con la intención de que sólo amparase a las bodegas de la provincia burgalesa. Aquello puso en el disparadero a Llorente, quien buscó a su vez apoyos en Valladolid, sin éxito, para plantar cara a Burgos y extender la denominación de origen a la provincia. Por aquel entonces, la radio emitió una entrevista con el delegado ministerial en la que se preguntaba «¿por qué la denominación de origen se para en la frontera entre las provincias de Burgos y Valladolid? La naturaleza no entiende de fronteras». Unas palabras que una semana después reproducía el dominical de 'El País'. Desde su punto de vista, estos dos hechos fueron claves para que el ministro cambiara de opinión.

Llorente mantuvo continuas reuniones en los pueblos para intentar convencer a los entonces escasos bodegueros, porque «en Valladolid nadie quería la denominación de origen». Uno de aquellos encuentros se produjo en Peñafiel el 23-F, aunque Llorente se enteró del asalto de Tejero al Congreso de los Diputados cuando iba de camino, en un bar de Sardón de Duero.

El ministro propuso que la denominación llegara hasta Quintanilla de Onésimo, pese a que su delegado provincial defendía a capa y espada que terminara a las puertas de la capital vallisoletana. Finalmente, José Luis Álvarez prometió que en dos años se extendería a localidades como Sardón de Duero, Santibánez de Valcorba, Traspinedo o Tudela. No pudo cumplir nunca su promesa porque tres meses después ganaban las elecciones los socialistas y Felipe González.

Hacia Soria y Segovia

Desde entonces, ningún consejero de Agricultura de la Junta de Castilla y León se ha dejado convencer de la necesidad de ampliar la DO hacia Valladolid. Desde su punto de vista. «Nadie se ha atrevido a remover el límite oeste porque siempre hay unas elecciones a la vista, sean políticas, a cámaras agrarias o al propio consejo regulador». Años después, la DO creció hacia Soria y Segovia, pero nunca hacia Valladolid. «Burgos no quiere mover los límites porque tiene mucho sentido patrimonial de la denominación de origen Ribera del Duero».

Llorente también defendió en su momento la necesidad de crear una Denominación de de Origen de Vinos del Duero, bajo cuyo paraguas se acogerían los diferenciados caldos de Rueda, Ribera, Cigales y Toro, pero también este plan cayó en terreno baldío.
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