La sala municipal de exposiciones La Ermita de Tudela de Duero acoge hasta el 15 de octubre la muestra de pintura de Lourdes Escribano. Esta profesora de Ciencias Sociales e Historia del Arte forma parte de la Asociación Distrito Cinco de Valladolid donde pinta para después exponer sus obras. El horario de visita es de 18.00 a 20.00 los días laborables y de 12.00 a 14.00 horas los domingos y festivos.
-¿Cómo surge la afición por el mundo de la pintura?
-Deseos de pintar he tenido siempre, pero desde hace unos nueve años por circunstancias personales hubo un momento en que me quedé con todo el tiempo y entonces me animaron a pintar para llenar ese vacío. Desde entonces la pintura me ha atrapado y no puedo estar sin pintar porque forma parte de mi vida. Me dedico a ello todo lo que puedo, aunque menos de lo que me gustaría.
-¿Qué tipo de óleos sobre lienzo pueden presenciar los visitantes?
-Hay un poco de figura y también elementos arquitectónicos y paisajes, como pueden ser la dársena del Canal de Castilla de Medina de Rioseco y de Palencia, palomares de la provincia de Zamora en un día de invierno, campos de girasoles de la zona de Medina del Campo o pinares del entorno de Portillo. La mayor parte de los casos son de lugares en los que he estado de forma presencial y que dejan esa emoción en mi imaginación.
-¿Cómo define su estilo artístico?
-Creo que es impresionista porque le doy mucha importancia al color, a los reflejos del agua y a la luz. Con lo que no puedo es con los colores oscuros, es algo que me sale de dentro, es algo inconsciente, quizás por mi personalidad porque a la hora de pintar está claro que siempre sacas lo que sientes.
-¿Qué cualidades aporta la pintura?
-Se trata de proyectar parte de uno mismo en el lienzo porque entre el lienzo y yo hay una relación que a veces es fluida y otras que se me rebela; nos enfrentamos y se trata de ver quien puede más. Sobre todo son vivencias mías e intento proyectar lo que me llena.
-¿Qué es lo que peor lleva?
-Cuando me compran un cuadro me cuesta mucho desprenderme de él, hasta tal punto que los compradores me dicen «no te preocupes Lourdes que te lo vamos a cuidar muy bien».