
-¿Cómo nació su colección 'Lemon Ice Cream' ('Helado de limón')?
-La idea partió de un trabajo de clase en el que teníamos que diseñar el uniforme de una heladera. Como este año nos hemos enterado con tan poco tiempo de que se cambiaba el concurso a la edición de marzo, y la idea me gustaba, la aproveché para el certamen. Evidentemente, no he hecho uniformes pero la idea del helado de limón me pareció muy original y pensé que podía darme juego.
-Y no sólo juego sino que le ha hecho ser merecedora del premio al Mejor Diseñador Novel de Castilla y León.
-Todavía no me lo creo. No he sido consciente de haber ganado hasta que no lo he leído esta mañana en los periódicos.
-¿Qué cree que ha sido lo que convenció al jurado?
-Nunca sabes cuál es el criterio que siguen pero en mi caso pienso que ha sido la originalidad y el que sean unas prendas ponibles y vendibles. Había cosas muy originales pero nada vendibles.
En las quinielas
-¿Tenía algún favorito?
-Todos teníamos nuestras quinielas. Yo me quedaría con cosas de cada uno; por ejemplo, los tocados con flecos de Leandro Rodríguez me gustaron mucho.
-¿Se vio en algún momento ganadora?
-Este año las posibilidades eran mayores porque éramos menos participantes pero, por lo demás, la gente cada año se lo curra mucho más. Y es que todos queremos ganar. La beca para el Instituto Marangoni es el mejor premio de todos los concursos de diseñadores jóvenes que se celebran en España. Un master fuera de España no se lo puede permitir cualquiera.
-¿Con qué diseñador le gustaría trabajar?
-Lo mejor del Instituto Marangoni es que los profesores no sólo dan clases sino que trabajan como diseñadores, estilistas... El hecho de ser diseñadora como tal no está en mi mente. Me encantaría ser cazadora de tendencias.





