Un encierro no es una verbena, y cualquier vaquilla se merece un respeto. No digamos ya un 'vitorino' de 610 kilos de peso. En cualquier momento puede sobrevenir el accidente, una caída o una cogida, que en algún caso acaba convirtiendo la fiesta en tragedia, como ocurrió este sábado en Peñafiel, con un muerto por asta de toro. En Tudela de Duero, el herido más grave por una cornada de 'Milagroso', A. P. G., evoluciona favorablemente en el Hospital Clínico Universitario y ha sido trasladado a planta.
Las autoridades locales aseguran que cumplen la normativa de festejos taurinos, pero siempre hay un riesgo inherente y cada uno de los que participan debe ser responsable de sus actos. Félix Ángel Martín, alcalde de Peñafiel, asegura que la normativa «se cumple en exceso». «Nosotros tenemos obligación de tener dos ambulancias y el sábado tuvimos siete. Y nunca tenemos menos de cuatro. También tenemos un equipo de médicos especializados (cirujanos y anestesistas), y contamos con todos los permisos y seguros pertinentes», añade. «La situación yo la comparo un poco con el tráfico: hay unas normas que tenemos que cumplir todos, y aún así puede haber accidentes».
La experiencia de años anteriores ha permitido introducir muchas mejoras. La enfermería está ahora en un lugar con salida al exterior, se hizo un nuevo ruedo con mejor cimentación, y se ha instalado doble vallado en el recorrido del encierro y en todas las puertas de la plaza. «Ponemos todos los medios que están a nuestro alcance -añade el alcalde- pero el toro es el toro y el riesgo existe».
José Ignacio Aguado, cortador, fotógrafo y gran conocedor de estos festejos, explica que la plaza del Coso de Peñafiel, por sus peculiaridades y donde se dan cita miles de personas, «es un lugar para estar atentos siempre, no puedes perder la cara al toro ni entre las vallas».
Miguel Ángel Benito, ex concejal, corredor y durante varios años miembro de la comisión de festejos de Peñafiel, cree que «las cosas están bien hechas tal y como están», pero «se ha perdido el respeto al toro, y el toro mata».
Respuesta rápida
El alcalde de Tudela, Óscar Soto, considera fundamental el trabajo y la coordinación de Guardia Civil, Policía Local, Protección Civil, Cruz Roja, personal sanitario y demás voluntarios para que el operativo sea un éxito. «Lo principal es que ante cualquier percance haya una respuesta rápida y la evacuación del herido del recorrido se lleve a cabo con la máxima celeridad posible», señala.
Según Soto, el esfuerzo a la hora de retirar del recorrido a las personas que no estén en condiciones para participar, el doble vallado y los escritos informativos en las calles para que no se cite al toro desde las talanqueras son algunas de las medidas a adoptar. En casos de cogida, el seguro obligatorio cubre la responsabilidad municipal en el accidente. «La normativa de Castilla y León no te permite hacer un encierro si no tienes seguro. En este sentido, en Tudela la cobertura es bastante importante; la pena es que tengamos que utilizar los seguros porque haya habido una cogida, algo que nadie quiere», concluye.
La imprudencia de algunas personas que citan al toro desde las talanqueras es uno de los grandes problemas durante los encierros para Adolfo Arranz 'Cholo', presidente de la asociación taurina UNAT de Tudela. «No es de recibo llamar a un animal de 600 kilos desde el vallado, porque además de deslucir el espectáculo pone en peligro la vida del resto de las personas que están contemplando el festejo». Para 'Cholo', comprar toros más pequeños no es la solución. «Al revés, todo el mundo ha dicho que el 'vitorino' era una animal precioso y con trapío, y si les traemos más pequeños también va a haber críticas. Los que vienen ya saben a lo que se exponen».