HOY CUMPLE 100 AÑOSEN TRES MINUTOS
-¿Cómo ha transcurrido su vida para llegar hasta aquí?
-He trabajado en infinidad de oficios y todos han sido importantes. Pinté un sanatorio, fui albañil, molinero, construí un polvorín en el que murieron dos compañeros En lo personal, estuve casado dos veces y enamorado. También ahora lo estoy.
-Y ahora, ¿cómo es su rutina diaria?
-Viene una mujer del Ayuntamiento por las mañanas, pero yo colaboro en las tareas lo que puedo. Después viene mucha gente a estar un rato conmigo y les ofrezco un poco de jamón y un vino. Me gusta compartir e incluso cuando era pequeño cogía pan de casa para dárselo a gente que lo necesitaba. Quizás por eso tengo tantos amigos.
-¿Qué ha cambiado en estos 100 años?
-¿Muchas cosas! Por ejemplo, la moneda. Y adelantos, todos. Me admira ver que podemos hablar con cualquier sitio. El teléfono móvil es un gran invento.
-¿Qué momentos recuerda con mayor entusiasmo?
-He tenido muchos momentos felices. Ahora soy feliz. Cuando tuve una novia con la que viví en Madrid disfruté lo que quería.
-Y a nivel histórico, ¿qué le ha marcado?
-Recuerdo la Guerra Civil. Vivía en Madrid y me tocó ir a la guerra. Tuve que estar luchando. Vi mucha gente morir y vi los aviones que caían.
-¿Algún mal trago?
-Varias veces he dormido a la intemperie, comiendo cangrejos. Pero estoy contento de que me haya pasado de todo; he hecho de todo, quizás sólo me falte montar en avión.
-A estas alturas, ¿qué es lo que más valora?
-Estar aquí y recibir visitas. También la salud, claro. Otras personas piden la muerte pero a mí no me ha llegado ese momento. Tengo salud y me valgo por mí mismo. Una hermana mía llegó a los 105 años. Yo no sé a cuántos llegaré A ver si puedo tirar diez añitos más. Cuando sea mayor ya veremos qué pasa. Todavía no lo soy.










